17 de marzo de 2025 19:05 PM
Imprimir

¿Por qué la Jarilla entra en la categoría de los superalimentos?

Científicos de Neuquén y otras provincias desarrollaron una bebida funcional en polvo con jarilla, arándanos y miel, con potencial para prevenir enfermedades metabólicas.

La jarilla es una especie emblemática de nuestro país que crece desde Salta hasta Chubut. También se puede encontrar en la región de Chaco y Formosa. Se trata de un arbusto que se eleva a un promedio de dos metros de altura y que se caracteriza por un tallo leñoso, hojas resinosas y flores solitarias, amarillas y grandes, que aparecen entre octubre y noviembre. Se destaca por sus numerosos usos en distintos rubros, que van desde el medicinal hasta el ornamental y por estos días es noticia por propiedades que la instalan en la categoría de los superalimentos.

Investigadores argentinos transformaron la jarilla (Zuccagnia punctata), una planta autóctona de zonas áridas, en un alimento funcional con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. El producto, una bebida en polvo, podría ayudar a prevenir enfermedades crónicas como la diabetes y la obesidad.

El extracto líquido evolucionó hacia un polvo. Foto: Conicet

El extracto líquido evolucionó hacia un polvo. Foto: Conicet

El desarrollo estuvo a cargo del Instituto INBIOFIV del CONICET y la Universidad Nacional de Tucumán, liderado por la Dra. María Inés Isla, junto al grupo de Tecnología de Alimentos del Instituto PROBIEN del Conicet y la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), dirigido por la Dra. Salvatori.

La bebida combina jarilla, jugo de arándano y miel de azahar de limón, potenciando su efecto antioxidante y su capacidad para regular el metabolismo. En Argentina, más del 25% de la población adulta padece síndrome metabólico, y este hallazgo podría convertirse en una alternativa natural para reducir el riesgo de estas enfermedades.

Hay equipo

Los extractos de jarilla, recolectada en los Valles Calchaquíes, fueron sometidos a un detallado proceso de caracterización química, bioquímica y funcional por parte del equipo tucumano, mientras que los investigadores neuquinos se encargaron de diseñar los procesos de producción garantizando la estabilidad y la conservación de sus propiedades nutritivas.

Así, lo que inicialmente era un extracto líquido evolucionó hacia un polvo gracias a la liofilización o al secado spray, tecnologías de deshidratación que aseguran la calidad y practicidad de las bebidas en polvo obtenidas.

La investigación fue liderada por el Instituto INBIOFIV del CONICET y la Universidad Nacional de Tucumán. Foto: Conicet

La investigación fue liderada por el Instituto INBIOFIV del CONICET y la Universidad Nacional de Tucumán. Foto: Conicet

Una alternativa saludable

El potencial de este alimento funcional radica en los compuestos bioactivos presentes en la jarilla, conocida no solo por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, sino también antimicóticas y antibióticas, entre otras.

El jugo de arándano, incluido para mejorar el sabor y las propiedades organolépticas, enriquece aún más el producto con su alta concentración de antioxidantes, mientras que la miel de azahar de limón, utilizada como endulzante natural equilibra el perfil sensorial, garantizando una bebida no solo saludable, sino también agradable al paladar.

Los productos en polvo obtenidos, debido a su alta capacidad antioxidante, hipoglucemiante y para actuar como inhibidores de enzimas del metabolismo de lípidos, se convierten en un prometedor aliado en la lucha contra la diabetes y la obesidad y para la prevención de enfermedades cardiovasculares.

Alimento e impulso para la economía regional

Este innovador proyecto no solo podría impactar positivamente en la salud de la población, sino también en las economías regionales. Al aprovechar especies autóctonas como la jarilla, se pone en valor el patrimonio botánico, promoviendo su cultivo y extracción de manera sostenible.

Este enfoque contribuye al avance científico y genera oportunidades de desarrollo económico para los productores locales, fomentando la comercialización responsable de estos recursos nativos.

La jarilla es una planta autóctona de zonas áridas. Foto: gentileza

La jarilla es una planta autóctona de zonas áridas. Foto: gentileza

Aunque los resultados iniciales son prometedores, los investigadores destacan que aún se requieren estudios adicionales en modelos in vivo y ensayos clínicos para confirmar la eficacia del producto en la reducción del estrés oxidativo y en la mejora de condiciones metabólicas. Sin embargo, la sólida base científica ya posiciona este alimento funcional como un avance notable en la búsqueda de soluciones integrales para la salud.

Con la jarilla como protagonista, este proyecto no solo redefine el concepto de superalimentos, sino que también resalta cómo el conocimiento científico puede integrarse con los saberes tradicionales y el respeto por los recursos naturales.

Fuente: lmneuquen.com

Publicidad