“Superbananas” más frescas, duraderas y resistentes
Una compañía de biotecnología vegetal acaba de lanzar bananas que no se oxidan al abrirlas y, a finales de año, las comercializará con una vida útil más larga. Según sus responsables, estas innovaciones abrirán el mercado de frutas cortadas de la IV gama, reducirán el desperdicio de alimentos, desbloquearán mercados de exportación y disminuirán los costos de envío al facilitar su comercialización. Pero esta empresa también hará algo tan importante o más: otro de sus proyectos está relacionado con la resistencia a la enfermedad fúngica de marchitamiento por el hongo Fusarium que ha estado devastando los cultivos de banana Cavendish en todo el mundo. Lo detallamos en las siguientes líneas.
Cavendish, los bananos más famosos
Existen alrededor de mil variedades de bananos según la forma, el sabor y el color de sus frutos. Pero la gran mayoría de los que consumimos hoy, de variedad Cavendish, descienden de una planta que creció hace casi dos siglos en una casa señorial inglesa conocida como Chatsworth House: un banano dulce y sin semillas, nombrado en honor a William Cavendish, VI duque de Devonshire, cuyo jardinero lo cultivó en un invernadero alrededor de 1830.
No fue hasta la segunda mitad del siglo XX cuando esta variedad se extendió convirtiéndose en la más comercializada a nivel mundial. Este cambio se debió al llamado “mal de Panamá”, una enfermedad causada por el hongo Fusarium oxysporum (Foc), que provoca marchitez y podredumbre en los bananos hasta matarlos. Afectó gravemente a los cultivos de Gros Michel, predominante hasta entonces, lo que llevó a sustituirlo por el Cavendish que resiste a la enfermedad.
No obstante, una nueva mutación del hongo (R4) ha vuelto a amenazar el cultivo de Cavendish con la fusariosis, especialmente grave en las zonas tropicales (R4T), frente a una forma más benigna subtropical (R4ST).
Una de las principales causas del resurgimiento de esta infección fúngica es la falta de diversidad genética de la planta, debido a que prácticamente todos los bananos son clones Cavendish que proceden de la primera planta. Estos bananos no tienen semillas y se propagan a través de vástagos, por lo que resulta complicado conseguir ejemplares genéticamente diferentes. La solución es la ingeniería genética.

Biotecnología de edición genética
La empresa británica Tropic es muy conocida por su tecnología de silenciamiento génico inducido por edición genética (GEiGS), que activa en las plantas el mecanismo natural de silenciamiento génico (ARNi) para combatir amenazas como hongos y virus.
Sin embargo, en esta ocasión, la innovación de bananas sin oscurecimiento y bananas con vida útil extendida se ha desarrollado utilizando técnicas tradicionales de edición genética CRISPR (Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente Espaciadas) de alta eficiencia y precisión. Pese a su complicado nombre, esta técnica consiste en cortar, pegar o sustituir partes del material genético de la propia planta; por consiguiente, no se trataría de un organismo transgénico.
🍌 Mantener intacto el color de las bananas
Desde la empresa biotecnológica apuntan que no es lo mismo el oscurecimiento (provocado por la polifenoloxidasa, una enzima que produce la oxidación de compuestos fenólicos en la banana causando el color marrón) y la maduración, por lo que sus bananas seguirán siendo igual de dulces y manteniendo todo su aroma y sabor.
Una vez que se conocen los genes responsables de la producción de esa enzima, pueden desactivarse. La banana se mantiene fresca y amarilla hasta 12 horas después de ser pelada y es menos propensa a oscurecerse cuando recibe golpes durante la cosecha y el transporte.
Con el aumento de la vida útil de las bananas, que presumiblemente saldrán al mercado a finales de año, ocurre algo parecido: una vez conocidos, se desactivan los genes responsables de la producción de etileno, encargado de la activación de la maduración de la fruta. Sin embargo, ésta no se detiene sino que se ralentiza proporcionando otros 10 días adicionales, así que se juega con más margen de comercialización. Una vez más, afirman desde Tropic, este proceso no afecta a la calidad y características de su producto.

En el caso de la resistencia del banano Cavendish al ataque del hongo Foc R4T, el proceso, aún en desarrollo, resulta más complejo y combina técnicas de silenciamiento génico con edición para atacar genes específicos dentro del hongo causante de la enfermedad. Todas estas biotecnologías, definidas por Tropic como “una evolución acelerada”, podrían transformar por completo el sector agroalimentario.
Aunque estas bananas anti-oscurecimiento ya han recibido el visto bueno en Filipinas, Colombia, Honduras, EE. UU. y Canadá, y se prevé que también lo tengan en Reino Unido, de momento no se comercializarán en la Unión Europeo, donde el uso de esta tecnología no está permitido.
¿Un mundo sin plátanos?
La casi extinción de las plantas bananeras que estuvo a punto de ocurrir hace menos de un siglo podría volver a repetirse, hipotéticamente, si no se toman medidas. Y, aunque la situación no es la misma que cuando el hongo Fusarium arrasó con la anterior variedad Gros Michel, resulta imprescindible encontrar bananas más resistentes a la enfermedad.
Ante esta amenaza, es urgente mejorar el Cavendish, que actualmente constituye una gran parte de las bananas comercializadas, obteniendo ejemplares inmunes. Sin embargo, este proceso, que en otras especies vegetales de reproducción sexual se realiza mediante programas de selección basados en la diversidad genética, se complica enormemente.
Las bananas Cavendish carecen de semillas y se reproducen asexualmente de forma vegetativa, cultivándose a partir de partes de una planta existente. Los bananeros son prácticamente iguales entre ellos. Los cambios genéticos posibles radican en mutaciones, bien naturales o provocadas, o en la aplicación de ingeniería genética, como en este caso.