UECBV insta a “no seguir siendo rehén de las medidas arancelarias actuales y futuras de EE.UU.”
Lo mismo ocurre con los aranceles estadounidenses al acero y al aluminio, que imponen un impuesto adicional del 25% a las importaciones de la UE y, desde el anuncio de la imposición por parte de Estados Unidos de aranceles recíprocos del 20% a la UE, que abarcan todas las exportaciones agroalimentarias a los EE. UU., lo que afecta negativamente tanto a las industrias de la UE como a los consumidores estadounidenses por un valor de miles de millones de dólares en bienes.
Por ello, la UECBV insta a las partes implicadas a que, mediante un enfoque pragmático y constructivo, encuentren una solución común y acoge con satisfacción el anuncio de la presidenta de la Comisión, von der Leyen, de un enfoque negociador.
Para la UECBV, el principio general de la OMC es que la retorsión ocurre dentro del mismo sector (artículo 22 del Entendimiento sobre Solución de Diferencias). Este principio se instala para limitar el riesgo de que se intensifique una disputa comercial.
Respecto a las razones para excluir productos agroalimentarios de la UE, incluyendo la carne entre los productos con aranceles, la UECBV asegura que, en primer lugar, hay que sumar la situación actual a los desafíos comerciales con China, que también están en parte provocados por una disputa en otro sector. Hay que tener en cuenta los posibles aranceles de represalia chinos a las exportaciones de carne de cerdo, vacuno y productos lácteos de la UE y los recientes aranceles de la UE a la lisina procedente de China: otra presión económica de miles de millones de euros.
En segundo lugar, las exportaciones de productos agroalimentarios de la UE a EE. UU. son mucho mayores que las exportaciones de EE. UU. a la UE: 27 200 millones de euros frente a 11 400 millones de euros respectivamente. Por ejemplo, las exportaciones de productos animales de la UE tienen un valor de 3.700 millones de euros, mientras que las importaciones del mismo tipo de producto desde EE.UU. tienen un valor de 825 millones de euros. Por lo tanto, al incluir productos agroalimentarios en la lista de represalias, la UE está potencialmente causando un daño autoinfligido. En este caso, el solo rumor de que EE.UU. también incluirá productos agroalimentarios en su lista crearía turbulencias en el mercado.
En tercer lugar, con respecto a la soja estadounidense, la UECBV recuerda el coste adicional de reemplazo, dado que las cotizaciones del mercado de futuros de soja ya están aumentando, lo que se suma al coste de cumplimiento de la EUDR. Por último, la apreciada ambición de la UE de aumentar la competitividad de su sector ganadero, tal como se menciona en la nueva visión agroalimentaria, quedaría ya casi totalmente contradicha.
Una vez más, los productos agrícolas y alimenticios quedan atrapados en el fuego cruzado de una disputa comercial no relacionada. Por lo tanto, la UECBV alienta el diálogo abierto y continuo con sus homólogos estadounidenses e insta a ambas partes a adoptar una perspectiva a más largo plazo sobre la relación transatlántica y priorizar el diálogo para evitar una guerra comercial en toda regla, pidiendo que las líneas arancelarias agroalimentarias se excluyan de cualquier medida de represalia propuesta contra los Estados Unidos.